Recordando a Stacie Orrico

2/01/2021




Vamos a viajar al 2003.

Para este año Britney había lanzado su tercer álbum de estudio y nos había regalado el ya icónico video musical de I’m a Slave 4 U y se preparaba para lanzar In The Zone, Christina Aguilera ya había lanzado su clásico álbum Stripped y P!nk seguía escalando las listas ya con dos álbumes de estudio y preparada para lanzar ese año Try This. El mundo pop en el 2003 comienza una transición entre el teen-pop dulce y pegadizo, a un sonido más audaz. Unos artistas se moverían a estilos con un foco más urbano, otros encontraron en el pop-rock su verdadera personalidad, mientras tanto los grupos pop adolescentes de la época como A*Teens y S Club 7 cerraban un ciclo. Ese mismo año surgieron dos clásicos pop de la mano de una artista: Stacie Orrico.

Cuando pensamos en Stacie Orrico se vienen a nuestra cabeza dos temas, que hasta el día de hoy, se recuerdan con cariño y que generan la misma emoción que en esa época. Son dos canciones que definen la época, melodías frescas, coros pegadizos y esa sensación de querer cantarlas a todo pulmón. Pero antes de llegar a esos hits, Orrico había lanzado su primer álbum Genuine que logró un éxito moderado en las listas de música cristiana y para su segundo álbum se preparaba para su crossover a canciones que pudieran llegar a públicos más amplios, el objetivo era que su música fuera mainstream, sin dejar a un lado la parte de religión. 

Con Virgin Records involucrándose en el proyecto y la participación de productores como Dallas Austin y The Underdogs, el segundo álbum se convierte en un trabajo que mezcla sonidos pop-rock, manteniendo el espíritu adolescente de la época y con una base principal que fue el R&B. En resumen, Stacie Orrico sonaba en este álbum como una versión bajada de tono, amigable y apta para todas las edades de P!nk o Christina Aguilera.

Ahora hablemos de las canciones. Stuck fue la canción que la inició todo, a pesar que las críticas no fueron tan favorables en esa época, el hecho que esta canción tenga un hook tan fuerte, se convirtió en un éxito en varios países. Es inevitable que la melodía se quede atrapada en tu mente, no se puede escapar. La canción se acompañó con un video de colegio, que muestra esa faceta de amor y odio que vivimos con nuestro amor juvenil. Era perfecto, los jóvenes se identificaban y se divertían. El video rotaba sin descanso en MTV. Al ser una producción de Dallas Austin, su sonido se acercaba al estilo de canciones que P!nk experimentó en Missundaztood, pero más “friendly”.

La segunda canción fue (There's Gotta Be) More to Life y el impacto fue aún mayor. Esta es su canción insignia. Es una canción que habla sobre querer más en la vida (duh, el título) y sobre la pérdida de la fe. El video musical es una representación del pop de esa época, Orrico interpreta diferentes roles de mujeres pasando por diferentes situaciones, todas deseando algo diferente para vivir. 


Ambas canciones fueron un éxito, pero ahora hablemos del álbum como tal. Personalmente, siempre quise tener este álbum en mi colección, y lo bonito de tener el blog y de poder conectar con la gente que lo lee, que se identifica con los contenidos que escribo sobre nostalgia pop, es que siempre conoces personas con gustos similares, y así gracias a Mauricio (mención especial para él) logré sumar este álbum a mi colección.

Es curioso, porque siempre regreso al álbum por los singles específicamente, pero siempre me cuesta recordar el resto de canciones. Escucharlo de nuevo completo (lo he hecho en varias ocasiones en las últimas semanas), es transportarse a esa emoción del 2003. Melodías suaves, divertidas y cargadas de buena onda, pero con el paso de los años si hay un cambio grande a la hora de escucharlo. En el 2003 yo como oyente no era tan consciente del contenido religioso del álbum, y si bien hay algunas canciones bastante directas, hay otras donde el tema pasa de una manera más “light” como en (There's Gotta Be) More to Life.

Mi opinión del álbum hoy es que mezcla demasiados estilos, suena a una mezcla de los dos primeros discos de P!nk, a Destiny’s Child, tiene elementos que me recuerdan al Sweet Kisses de Jessica Simpson, entonces en estilo musical ya no conecto tanto con canciones que tienen un estilo más enfocado al R&B como Security o Hesitation, pero cuando el álbum baja el ritmo en temas como I Promise y Strong Enough me gana por completo. Algo que me agradó bastante fue escucharlo y recordar un álbum que no estaba cargado de canciones sexuales, ya que para ese año todas las princesas pop habían escalado su música a temas más adultos.

Lo mejor de escuchar un álbum completo de nuevo, cuando llevas años sin escucharlo con atención, es que sientes que lo escuchas por primera vez. Ahora me encontré con una nueva favorita, I Could Be The One, siempre me pareció buena, pero la había dejado en el olvido. Reconectarme de nuevo con ese tema me ha hecho sentir cómo un adolescente que baila al ritmo de la canción en su cuarto. Me ha hecho recordar ese sonido pop adolescente, los colores brillantes, esa época de coreografías y ropa llamativa. Eso lo logró esta canción.

Si ustedes nunca escucharon este álbum con juicio, es un buen momento para recordarlo, pero si nunca lo escucharon, se encontrarán con un mundo de canciones interesantes. Si lo de ustedes es el R&B, de seguro se sentirán atrapados. No tengan una barrera por el tema religioso, aunque varios temas tienen ese toque espiritual, no es algo que moleste a la hora de escuchar las canciones.

¿Listos para regresar al 2003?


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