ESTÉREO PICNIC 2022: REFLEXIONES Y MI REENCUENTRO CON LA MÚSICA EN VIVO

3/30/2022

Fotografía: Nicolás Acuña
 

Estéreo Picnic fue una experiencia extraña, pero bonita. Fue un reencuentro con la música en vivo, mi primer concierto desde los Backstreet Boys en el 2020 días antes de entrar en cuarentena, y fue mi primera vez pasando los 3 días en el festival.

Por momentos se sintió como un shock. Estar rodeado de miles y miles de personas después de pasar 2 años en distanciamiento social. Pero en general fue una aventura que me llevó a conocer personas, a compartir con mi equipo de trabajo, de ver amigos e incluso un encuentro incómodo con un ex de hace 12 años. Si bien ningún artista favorito estaba en el lineup, excepto por MARINA que sí la quería ver, estar en el Estéreo Picnic fue una oportunidad de salirme de mi zona de confort, escuchar otros estilos de música, pero lo más especial fue disfrutar de las bandas nacionales.

Llegar temprano al festival me permitió asistir a la mayoría de las presentaciones de los artistas y bandas de la escena alternativa colombiana. Me encantó escuchar la vibra de los ochenta con Mala Bengala, la propuesta pop de Pavlo, me disfruté de principio a fin el show de Piel Camaleón, pero mi favorita fue Paula Pera y el Fin de los Tiempos, en especial cuando cantó su canción ‘Noche Humana’ que es mi obsesión actual (pero ya le dedicaré una entrada a ella sola y a esa canción).

También disfruté de Nile Rodgers y toda la nostalgia a la que nos transportó, C. Tangana fue tal vez uno de los shows más increíbles de todo el festival y me conecté de nuevo con la música de MARINA.

Uno de los momentos más complicados fue el anuncio de la cancelación de Foo Fighters. La confusión después de la cancelación, mientras uno de los organizadores en el escenario con un nudo en la garganta confirmaba que no se realizaría el show sin muchos detalles, se apoderó del lugar. Minutos más tarde la cara de sorpresa, la conmoción y el llanto invadió el festival. La muerte de Taylor Hawkins impactó en la mayoría de los asistentes.

Situaciones como estas te hacen pensar. Son pruebas y aprendizajes de la vida. Como bien decía una de las frases utilizadas durante el festival, la vida es AQUÍ Y AHORA. Para muchos el Estéreo Picnic puede ser simplemente un festival o un espacio para ver a su banda favorita, pero para mí desde el segundo día se convirtió en un espacio de reflexión, de cambio, de abrir mi mente por loco o cursi que pueda sonar. Siento que esto viene desde la observación, de lo que sucede alrededor, de ver cómo se vive el festival.

Este tipo de espacios no solo te ofrecen música, son toda una experiencia. Marcas con actividades, restaurantes y espacios para compartir un trago hacen parte de la aventura. Muchos se preocupan menos por las bandas y aprovechan el festival para contenidos, fotos, para presumir la experiencia. Por donde caminaras veías personas tomándose fotos en los espacios, compartiendo en redes sus vivencias. Eso mismo hice yo, compartí historias de las presentaciones que más me impactaron y una que otra selfie. Están los fanáticos que no se movían de los espacios para tener el mejor lugar para ver a su artista favorito. Estaban los que bailaban solos, los que estaban en pareja o los que iban con un grupo grande de amigos. Los que habían preparado un look increíble, o los que como yo se fueron tan sencillos y cómodos como fue posible.Todos viven el festival de diferentes maneras.

Cuando digo que el Estéreo Picnic se convirtió en un espacio de reflexión, fue porque a partir del segundo día pasé muchas horas solo. Yo asistí los 3 días por trabajo, cómo parte de cubrimiento. Al ser sábado y domingo los días de mayor número de asistentes era más complejo encontrarse con las personas y la señal móvil no permitía una fácil comunicación. Esas horas de soledad, de estar caminando de un lado a otro, de escuchar música y de observar a las personas, además teniendo en cuenta la muerte de Hawkins, me hizo pensar mucho sobre mi propia vida. Yo no estaba viviendo el aquí y ahora, vivía aferrado al paso (todavía lo hago) y pienso constantemente en el futuro. No vivo el momento. Me cuesta disfrutar el presente. Muchos factores se involucran como el autoestima, la falta de amor propio, los traumas. Tuve ligeros momentos de llanto mientras pasaba de un escenario a otro. De envidiar por momentos a los asistentes, a esos que sentían la seguridad suficiente para vestir de manera alocada, de bailar solos y de estar compartiendo con personas especiales el festival. Pero también disfruté la soledad, de poder concentrarme en mis pensamientos, de disfrutar la música, de estar fuera del apartamento en el que suelo encerrar todo mi dolor.

La música me llenó de algún modo, el domingo me animé a vestirme diferente, a disfrutar de la presentación de MARINA en soledad, de soltar y finalmente dejar ir ciertos pensamientos, al final de la noche me sentía un poco más liviano, pero no podía dar un paso más porque el cansancio no me dejaba.

La razón por la que conecté tanto con la presentación de Paula Pera y el Fin de los Tiempos es porque su canción ‘Noche Humana’ trata justamente de eso, de perdonar, dejar ir y finalmente avanzar. Eso fue lo que en mi experiencia personal me dejó el Estéreo Picnic.

Más allá de los detalles técnicos con el cashless, los problemas técnicos de las bandas nacionales que no contaron con pruebas de sonido, de si la presentación de ciertos artistas fueron buenas o malas, lo que verdaderamente importa es lo que a cada uno le dejó la experiencia, los recuerdos, las fotos, los videos, las amistades. Así que si llegaste hasta aquí te invito a pensar, ¿qué bueno te dejó tu visita a Estéreo Picnic?

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